Las lagunas de Quero conforman un conjunto de tres cuerpos de agua principales y dos de menor tamaño, situados en el mismo paraje del piso ecológico Jalca o Puna. Su principal particularidad radica en la corta distancia que las separa y en su fácil acceso a través de la vía nacional JU-104, que conecta las provincias de Jauja y Chanchamayo, permitiendo llegar a ellas en aproximadamente 35 minutos desde la ciudad de Jauja.
La primera laguna, cercana al paraje “Llamacancha” (cerco de las llamas), registra una longitud máxima de 167.49 m, un ancho de 134.88 m, un perímetro de 496.88 m, una superficie de 14,477.39 m² y una profundidad de 19.32 m, con una temperatura promedio en sus aguas de 8 °C. Al albergar challhuas (Orestias empyraeus), constituye un enclave ideal para el avistamiento de aves andinas que se alimentan de esta especie, como huashuas (Oressochen melanopterus) y patos puna (Spatula puna), además de aves migratorias estacionales.
La segunda, denominada “Laguna Corazón” por su distintiva silueta ovalada y aguas oscuras, posee una longitud y ancho de 105.05 m, un perímetro de 385.33 m, un área de 9,820.72 m² y una profundidad máxima de 22.12 m, manteniendo también una temperatura promedio de 8 °C. Es común observar en ella la presencia ocasional de diversas aves, destacando principalmente las huashuas.
La tercera de las lagunas mayores se ubica en el paraje “La Cumbre”, siendo la de menor tamaño con una longitud de 97.29 m, un ancho de 51.92 m, un perímetro de 267.34 m, un área de 4,540.69 m² y una profundidad de 11.14 m, con aguas a 6.7 °C en promedio. Situada a casi 4500 msnm, en el punto más elevado de la carretera, destaca por la presencia de “apachetas”: montículos cónicos de piedra erigidos habitualmente por los viajeros como ofrenda a la Pachamama y deidades locales en los tramos más exigentes del camino.
Estás lagunas son de origen glaciar, es decir, que se formaron a partir del deshielo de un glaciar; al final de la última edad de hielo (110,000 a.C. – 10,000 a.C.), momento en el cual los glaciares dejaron, en su retirada, grandes porciones de hielo, formándose a partir de ellas lagunas en lo que hoy se conoce como la Cordillera de los Andes.
La flora de su entorno está compuesta por líquenes como Ochrolechia upsaliensis y la vistosa Xanthoria parietina, de color anaranjado intenso. En cuanto a la vegetación nativa de la Jalca, destaca la yareta (Azorella compacta), la huamanpinta (Chuquiragua spinosa), cactus como el hualajo (Opuntia vestita cristata) y diversos pastos de los géneros Agrostis, Calamagrostis, Festuca, Paspalum y Stipa. La avifauna local en todo este paraje es notable, permitiendo el avistamiento ocasional de especies migratorias y residentes como el pato puna (Spatula puna), pato pana, playero (Tringa melanoleuca), huashua, pariona (Phoenicoparrus andinus), pucuy, liclish (Vanellus resplendens) y yanavico (Plegadis Ridgwayi), mientras que la fauna ictiológica es integrada por truchas (remanentes de antiguos criaderos comunitarios) y challhuas. El entorno sirve de hábitat para vizcachas (Lagidium viscacia), zorro andino o “atoq” (Lycalopex culpaeus), zorrinos (Conepatus chinga rex) y venados andinos o tarukas (Hippocamelus antisensis). Esta riqueza biológica convive con la actividad ganadera de los comuneros de Quero, quienes dedican sus tierras a la crianza de alpacas (Vicugna pacos) y llamas (Lama glama), convirtiendo el paraje en un escenario excepcional para la observación y registro fotográfico de camélidos sudamericanos. Así, las lagunas de Quero se presentan como un espacio para los amantes del trekking, la fotografía paisajística y quienes buscan un contacto directo y auténtico con la naturaleza andina.