La Fiesta de la Octava del Santiago Sicaíno es una de las manifestaciones de fe más importantes de Sicaya. Se diferencia de otras festividades santiagueras porque es la única que emplea una banda de músicos, en lugar de la orquesta tradicional del valle del Mantaro.
La víspera comienza el 31 de julio por la tarde, cuando las familias santiagueras preparan un altar en sus hogares. Este se decora con ramas de eucalipto, cintas de colores, plantas, flores de lima-lima y, como elemento central, la imagen del Apóstol Santiago montado a caballo. Junto a ella se colocan hojas de coca, cigarrillos, quinua, frutos y un candelabro para encender velas. Por la noche, las familias se reúnen en la casa de los priostes o troncos (nombre con el que se designa a los abuelos o cabezas de familia). Allí chacchan (mastican) hojas de coca, beben calientitos —una bebida tradicional a base de licor de caña, hierbas medicinales, miel y frutas— y encienden velas. Luego se realiza el ritual de sacar la “huaca”, una ofrenda enterrada en el corral o patio el año anterior. Después, los participantes se dirigen a la plaza principal para bailar al son de las bandas y disfrutar de espectáculos pirotécnicos.
El 1 de agosto, desde las cinco de la mañana, las familias se congregan nuevamente en la plaza principal y recorren el pueblo visitando las casas que poseen animales, quienes con paja encendida realizan el “Lucy Lucy”, que consiste en pasar la paja ardiente sobre los lomos del ganado para alejar los malos espíritus que afectan la reproducción. Luego, al ritmo de melodías tradicionales interpretadas por las bandas, se dirigen a la casa de los troncos para el desayuno, compuesto por el típico mondongo (caldo de mote con panza de res), pan bollo y café.
Después del desayuno, familias y músicos asisten a misa en la iglesia matriz, llevando en brazos la imagen del Apóstol Santiago. La homilía se centra en la vida del santo. Concluida la ceremonia, se realiza un pasacalle por las principales calles y parques del pueblo, entre música, baile y la habitual socialización, además del aprovisionamiento de cajas de cerveza para el convite. El almuerzo es ofrecido por los troncos o priostes.
Por la tarde, la fiesta continúa en las calles, siempre acompañada por las bandas. Los pobladores visten sus coloridos trajes santiagueros: las mujeres llevan sombrero de paja y yeso color crema con cinta negra al estilo sicaíno, blusa blanca o de color claro, pica (falda) con el bordado característico de Sicaya (entre 15 y 20 cm), y lliclla del mismo color que la pica. Los varones usan sombrero de paja macora, camisa blanca, pantalón negro u oscuro y poncho o manta sicaína.
El 2 de agosto, después del desayuno, las familias y músicos se trasladan a los corrales para la ceremonia de la herranza del ganado. El tronco o una persona de confianza preside la preparación de un altar con la imagen del Apóstol Santiago, la bandera peruana, hojas de coca, quinua, chicha de jora y plantas nativas. Luego se procede a la marcación de los animales con cintas nuevas, perforando sus orejas con una aguja y colocando hojas de coca en sus hocicos, mientras los asistentes bailan al ritmo del popular santiago. Al culminar, se reparte cerveza y se lanzan caramelos como gesto de agradecimiento.
Finalmente, se realiza una romería al cementerio general de Sicaya para honrar a los difuntos con oraciones, cantos litúrgicos, música y ofrendas. Se depositan flores, alimentos y bebidas que solían gustar a los fallecidos, mientras la banda interpreta canciones en memoria de los ausentes. La tradición concluye con un convite de cerveza.
La jornada finaliza con el retorno a la casa del tronco, donde se comparten alimentos y se realiza el baile de despedida en honor a los pastores y al ganado. Allí, tras haber cumplido con el Apóstol Santiago, los participantes renuevan su compromiso de asistir a la próxima fiesta, manteniendo vivo el espíritu de comunidad y tradición.