La Hacienda Palmapampa, ubicada en Sector Palmapampa, anexo Lourdes Oxabamba, en el distrito de San Ramón, provincia de Chanchamayo, región Junín, constituye uno de los testimonios arquitectónicos y culturales más representativos y de la época cafetalera. Construida hace aproximadamente 150 años, refleja el proceso de colonización austro-alemana que se asentó en la zona hacia finales del siglo XIX, fusionando estilos constructivos europeos con técnicas tradicionales propias de la zona. La edificación fue levantada en dos etapas claramente diferenciadas: la primera, realizada por migrantes austríacos, conserva columnas de madera de nogal amarillo (Juglans sp.), paredes elaboradas con palmera camona tejida en paneles de gran tamaño, estucadas con arcilla y recubiertas con yeso, conformando un espacio de seis habitaciones principales dispuestas en forma rectangular. La segunda etapa, que rodea la estructura inicial, fue construida con maderas nativas como cedro, nogal y ulcumano, destacando pisos, puertas y ventanas con diseños de clara influencia alemana, además de bases de cal y piedra recubiertas con cemento y techos de calamina, que complementan la solidez y funcionalidad de la casa.
En sus ambientes destacan la sala principal, adornada con fotografías históricas de los descendientes de la familia Mark, quienes llegaron a Perú en el barco Valparaíso; el comedor, con una mesa diseñada en 1898 para veinte personas y rodeada de utensilios de época; el corredor agrícola, donde se conservan batanes, morteros y una piladora de café en madera; y la cocina antigua, equipada con un horno de leña aún en uso. También sobresale la planta de procesamiento de café de tres pisos, construida íntegramente en madera nativa, que aún se mantiene en pie: en el primer nivel se realiza el despulpado y lavado del grano, en el segundo el secado en plataformas ventiladas y en el tercero el tendido del café. Este espacio conserva equipos antiguos como ventiladores manuales, una balanza en libras y una desgranadora de maíz, todos en funcionamiento, además de un reservorio de agua construido en cal, piedra y cemento, diseñado para garantizar la sostenibilidad del proceso productivo.
Durante décadas, la Hacienda Palmapampa fue núcleo de las relaciones sociales y comerciales de la región, pues además de las actividades productivas de café, albergó reuniones de productores, negociaciones con comerciantes y celebraciones tradicionales que reunían tanto a pobladores locales como a colonos europeos. Actualmente, aunque la hacienda ha perdido parte de su esplendor original, conserva en buen estado sus estructuras arquitectónicas, mobiliario histórico y equipos, lo que permite valorar el pasado productivo y cultural de la Selva Central. El fundo mantiene, además, una hectárea de café de variedad típica destinada al consumo familiar y a la atención de visitantes, preservando prácticas agrícolas tradicionales que fortalecen la identidad cafetalera.
El entorno natural de la hacienda se integra armónicamente al atractivo, con especies forestales como cedro, ulcumano, nogal y capirona, así como plantaciones de café y frutales. La riqueza biológica del área también se aprecia en la presencia de aves como tucanes, oropéndolas, colibríes y otras especies de la ceja de selva, lo que añade un componente de turismo de naturaleza que complementa el valor cultural e histórico del recurso.
En la actualidad, la Hacienda Palmapampa se posiciona como un recurso turístico cultural y patrimonial con alto potencial para integrarse a circuitos de turismo vivencial, histórico y de naturaleza. El visitante puede recorrer sus instalaciones, conocer los antiguos procesos de producción, asistir a exposiciones culturales y compartir con la comunidad experiencias que permiten comprender la importancia de la colonización austro-alemana y del café como producto de exportación que definió el desarrollo de Chanchamayo. Su riqueza arquitectónica, histórica, cultural y natural.