La festividad de la Virgen del Rosario de Taray, que tiene lugar en el pintoresco distrito de Taray, provincia de Calca, en la región del Cusco. Este evento tiene sus raíces en una leyenda local que une el misticismo, la fe y las tradiciones ancestrales de la zona. Según la historia, los pobladores de Chinchero, Umasbamba y Ollantaytambo, durante sus peregrinaciones hacia el Santuario del Señor de Huanca, solían hacer una parada en Taray, donde descansaban y disfrutaban de la chicha. En una ocasión, un grupo de peregrinos decidió quedarse a pernoctar en la antigua Huaca de Tarachayoq (actualmente el lugar de la Virgen del Rosario), y esa noche, según cuentan, la Virgen María se les apareció, diciéndoles que se apuraran, ya que las tinieblas caerían sobre ellos si no continuaban su camino. Al despertar, los peregrinos reanudaron su viaje, pero al día siguiente, un habitante de Taray encontró a una mujer descansando bajo un árbol de pisonay. Tras ofrecerle chicha, la mujer desapareció misteriosamente, dejando atrás una roca sobre la cual apareció una imagen de la Virgen María, una visión que conmocionó a todos los pobladores. A partir de ese momento, el lugar fue considerado un sitio sagrado, y se construyó una capilla en honor a la Mamacha del Rosario de Taray, convirtiéndose en un destino de peregrinaje y devoción para quienes visitaban el Santuario del Señor de Huanca.
La festividad comienza con las misas novenarias, que se celebran desde el 26 de septiembre hasta el 5 de octubre, con la participación de diversas comparsas de la comunidad. El primer día del mes de octubre se realiza la misa de Despierto y la primera procesión de la Santa Imagen, marcando el inicio oficial de las celebraciones. El 6 de octubre tiene lugar la esperada entrada triunfal y la Serenata, un evento donde tanto los pobladores locales como los visitantes disfrutan de música tradicional y folclórica, creando un ambiente de alegría y unión. El día 7, considerado el día principal de la festividad, se celebra la misa de fiesta, seguida de la última procesión y la bendición de la mamacha del Rosario a sus feligreses, una de las más emocionantes de todo el evento. El 8 de octubre, la festividad alcanza su máximo esplendor con la presentación de diversas danzas tradicionales, como las Ccapac Ccollas, Qanchi Alcalde, Aucca Chileno, Qoyacha, Contradanza, Ccapac Chunchacha, Siqllas, Ccapac Chuncho, Huaylillas, Qoyachas de Taray, Majeño y Mestiza Qoyacha. Estas danzas son ejecutadas tanto por los pobladores locales como por residentes de las ciudades de Lima y Cusco, quienes se suman con fervor y devoción, mostrando su respeto y amor hacia la Virgen del Rosario.
La festividad no solo es un acto de fe y devoción, sino también una celebración de la cultura andina, donde se refuerzan los lazos comunitarios y la identidad regional. El último día de la festividad, el 9 de octubre, se cierra con un gran Kacharpari, una festividad de agradecimiento a la Virgen, en un ambiente lleno de religiosidad y misticismo. Además, los visitantes tienen la oportunidad de disfrutar de la deliciosa gastronomía local, que incluye platos típicos como la merienda, cuy al palo, chicha de jora y ají de tarwi, permitiendo a los turistas sumergirse en los sabores y costumbres de la región.
Como atractivo turístico, esta festividad ofrece una experiencia única, ya que combina la devoción religiosa con una rica expresión cultural y la oportunidad de disfrutar de la belleza natural de la zona. Los turistas no solo podrán participar en las procesiones y disfrutar de las danzas y música folklórica, sino también vivir el ambiente de misticismo y tradición que ha perdurado a lo largo de los siglos. La fiesta de la Virgen del Rosario de Taray se ha convertido en un evento clave para quienes buscan sumergirse en la autenticidad de las costumbres andinas, lo que la convierte en un destino ideal para el ecoturismo, el turismo vivencial y aquellos interesados en conocer las raíces de la cultura peruana.