La evocación del festival del agua (Unu Urqo) que tiene como escenario la zona Arqueológica Inca de Urqo, en las faldas de cerro Qanqan en la Provincia de Calca en la región del Cusco, se lleva a cabo cada primer Domingo del mes de octubre, durante este día pobladores y visitantes se congregan en la explanada de la zona arqueológica Unu Urqo desde las 10 de la mañana, para observar a los 200 actores locales que participan en la escenificación, que dura hasta las 2 de la tarde, durante estas horas también se degustan platos típicos que se ponen a la venta por las emprendedoras locales.
El mito inca “Uno Urco”, asociado al culto al agua, es narrado durante más de tres horas y, en resumen, cuenta lo siguiente: Un noble inca, llamado Orqowaranqa, estaba preocupado por la sequía que dañaba sus cultivos. Entonces, convocó a los demás nobles de la región, y propuso ofrecer su hija; Pitusira, en matrimonio, a quien lograría llevar agua hasta sus tierras, en Urco. Así, una competición empezó, entre los jóvenes nobles, llamados Sawasira y Qontisira, quienes valerosos comenzaron a trabajar incansablemente en la construcción de canales para conducir el agua, cuyos vestigios existen en la actualidad y el segundo acabó ganándola. En cumplimiento de lo pactado, la joven Pitusiray tuvo que casarse con el triunfador, Qontisira. Sin embargo, en su corazón, ella estaba enamorada de Sawasiray, de tal manera que, una noche de tormenta, deciden fugar juntos, hacia las montañas. Pero, son perseguidos por los soldados, enviados por su padre; Orqowaranqa, y su esposo; Qontisira. En su desesperada fuga, ya por las alturas de la montaña que, hoy, se llama Apu Pitusiray, ambos fueron convertidos en piedra y, hasta ahora, sus rostros pueden ser observados, en la roca. Cuyo motivo es revalorar las tradiciones y costumbres del pueblo de Urqo, en este evento participa la población quienes representan a los personajes de dicho mito utilizando los trajes a la usanza Incásica.
Como muchas en la región andina, esta festividad trata de mantener vivos los relatos y mitos ancestrales para las nuevas generaciones, además en el evento se pueden también disfrutar de la gastronomía local, comprar artesanías, productos orgánicos y escuchar música con instrumentos autóctonos. siendo un espacio de encuentro comunitario y una expresión profunda de respeto hacia la naturaleza, que en el imaginario andino es esencial para la vida. El espacio místico y ambiente amigable del evento atrae visitantes de diferentes zonas de la región y sur del país, así como forma parte de las experiencias ofrecidas para los visitantes extranjeros que disfrutan del turismo vivencial en el Valle Sagrado.