En las provincias de la sierra de la región La Libertad, el telar se ha utilizado desde tiempos prehispánicos, siendo el arte textil una de las manifestaciones artesanales más importantes de la región.
En el pueblo de Urpay, el proceso de tejido comienza cuando las tejedoras realizan el trasquilado, que consiste en quitar la lana de la oveja para transformarla en materia prima. Posteriormente, se procede a lavar y secar la lana; una vez limpia, se empieza a escamar, proceso mediante el cual se retiran las pajas que se habían quedado pegadas a la lana.
Las tejedoras hilan la lana de oveja para convertirla en un hilo fino y firme. Para hilar, se utilizan la rueca y el huso. La rueca está hecha con un palo de aproximadamente 50 cm; en la parte superior se enrolla la lana ya cardada. Hilar es un proceso continuo que se puede observar mientras las mujeres hablan, caminan o en su tiempo libre. Colocan la rueca en su mandil para que permanezca fija y, seguidamente, van tomando pequeños copos de lana y estirándolos, al mismo tiempo que tuercen con las manos; el peso del huso hace que gire.
Cuando se tiene una gran cantidad de hilo, se procede con la técnica del teñido, que consiste en hervir agua y agregar pencas de sábila; luego se retira la sábila y se añade la anilina. Después, se introducen los hilos en el tinte y se mueven hasta que el hilo tome el color deseado. Entre los tintes naturales se obtienen colores rojo y naranja, que resultan de la cochinilla, un insecto que vive en las hojas de la tuna.
Posteriormente, se realiza el armado del telar, que puede ser de cintura o vertical. La técnica ancestral más utilizada es el tejido en *callhua* o telar de cintura, que se caracteriza por estar amarrado en uno de sus extremos a un poste, árbol o pared en forma horizontal, mediante una soga en forma de “Y” invertida. En este telar se elaboran comúnmente productos de uso personal, como fajas, alforjas, costales de lana, frazadas, entre otros.
El telar vertical, en cambio, es un rectángulo de madera que se sostiene verticalmente sobre una base y, a veces, tiene una tabla a modo de asiento añadida a sus vigas verticales. Se utiliza principalmente para fabricar alfombras, tapetes, costales de lana y cojines en tejido anudado.
Actualmente, los pobladores de Urpay también elaboran tejidos basados en diseños de punto de cruz para sus alfombras y cojines, con el fin de enriquecer sus creaciones. Realizan decoraciones creativas inspiradas en iconografías de plantas, como la flor de mayo, la flor de lirio, azucenas y rosas, así como de animales como el picaflor, el pavo real, la paloma, mariposas, entre otros.
La producción se realiza en el distrito de Urpay, y venden sus tejidos a nivel local, provincial y regional, en lugares como Tayabamba, Parcoy, Trujillo, Lima e incluso algunos llegan al extranjero. La mayor concentración de personas que elaboran tejidos artesanales a telar se encuentra en el anexo de Pariamarca, distrito de Urpay, siendo varias familias las que se dedican a esta actividad.