La Comunidad Nativa Asháninka Poshonari-Shejaroteni fue fundada el 28 de julio de 1970 y cuenta con 145 familias. La comunidad fue intervenida por el Programa Nacional de Viviendas Rurales y el gobierno local, quienes les dotaron de pequeñas viviendas rurales para mejorar su calidad de vida. Con la Resolución Directoral del Ministerio de Agricultura N°1662-75-DRA-AR de fecha 19/07/1975, se reconoce el dominio de su predio, enmarcado en un área de 523.00 ha.
En cuanto al acceso, este se realiza por una carretera asfaltada desde la plaza de armas del distrito de Mazamari hasta el centro poblado de Santa Rosa de Viña del Mar; desde allí, el trayecto continúa por una carretera afirmada que conecta dicho centro poblado con la comunidad nativa, haciendo un total de 29 minutos de viaje.
La comunidad se encuentra rodeada de una densa vegetación formada por palmeras, chapaja, árbol de catahua, cabulla, quina quina, cedro de altura y helechos. En este entorno se pueden observar aves como loros, aracarí, chihuaco, trogón acollarado, guardacaballo, loro cabeza azul y amarillo, violinista y tangara cabeza baya.
En cuanto a sus viviendas, aún mantienen un aspecto tradicional: son de forma rectangular, con paredes de carrizo y techos de hojas de humiro. Para fines turísticos, la comunidad cuenta con un espacio donde se ofrecen sus trabajos artesanales, como cushmas, bolsos, pulseras, collares, cestos, petates de hojas de palmeras, arcos, flechas, coronas, adornos, entre otros.
La preparación de sus platos típicos se realiza con insumos locales, como pescados de río y animales de monte. Entre los platos destacan el juane, patarashca, enchipado y carnes fritas de paco, gamitana, chupadora, barbón, pollo, además de bocaditos de suri y chicharra. Estos platos suelen acompañarse de bebidas tradicionales como masato y refrescos de papaya, maracuyá y guanábana.
La vestimenta típica es la cushma, elaborada con hilo de algodón nativo, hilo perlita y tocuyo, teñidas de colores marrón, anaranjado y crema. Las cushmas para varones están diseñadas con líneas verticales, mientras que las de las mujeres presentan líneas horizontales. Como adornos, utilizan collares elaborados con semillas, plumas de aves, pieles, dientes, entre otros materiales.
La comunidad también cuenta con música propia, la cual entonan en días festivos y ante la visita de turistas. Sus instrumentos musicales están hechos con materiales como esqueletos de animales, pico de tucán, caparazón de armadillo y tambores fabricados con pieles de animales.
Entre los aspectos turísticos que ofrece la comunidad se destacan su gastronomía, música, artesanías, los festivales del 28 de julio y las técnicas ancestrales de caza. Además, la comunidad brinda la oportunidad de realizar turismo vivencial, para lo cual dispone de espacios de alojamiento y actividades programadas, como el uso del traje típico, pintarse el rostro, degustación de platos típicos, ceremonias y juegos ancestrales.
Finalmente, la comunidad ofrece a los turistas áreas de estacionamiento, servicio de agua, luz e internet. Actualmente, el estado de la infraestructura, el mobiliario y los espacios recreativos de la comunidad se encuentra en buenas condiciones, ya que se realizan actividades periódicas para mantener el área limpia y conservada.
La comunidad se ubica en la eco-región Selva Alta o Rupa Rupa, y el clima es moderadamente húmedo y semi cálido durante todas las estaciones del año (Pulgar Vidal, Javier 1943).