El río Vilcanota, también conocido como Urubamba, recorre gran parte de las regiones de Cusco y Ucayali. Con una extensión total de 58,735 km², el 73,84% de su cuenca se encuentra en Cusco, mientras que el 26,16% restante abarca territorios de Ucayali. En particular, el tramo entre Cachabamba y Piñipampa se encuentra dentro de la jurisdicción del Distrito de Andahuaylillas, en la provincia de Quispicanchi, en la región de Cusco. Este sector del río atraviesa la zona media de su cauce, específicamente en la intercuenca Cusipata-Huambitio, y tiene un caudal promedio anual de 2.65 m³/seg. Durante los meses de temporada de lluvias, entre diciembre y marzo, el caudal alcanza su punto máximo, llegando a 4.88 m³/seg, lo que convierte a este tramo en un destino perfecto para la práctica de deportes de aventura de baja y media dificultad, ideales para familias, principiantes o aquellos que buscan una experiencia más tranquila y accesible.
Además de su atractivo recreativo, el río Vilcanota desempeña un rol fundamental en la economía local. Sus aguas, alimentadas por varios manantiales y por la microcuenca del río Manccomayo, son utilizadas en actividades agrícolas, especialmente para la irrigación de los cultivos en la zona de Yayahuasi Salloq, que depende de este recurso hídrico para mantener su actividad agrícola. Asimismo, el río se utiliza con fines industriales, como en la planta de Seda Qosqo, que aprovecha el agua para sus procesos productivos. Esta combinación de uso recreativo, agrícola e industrial hace del Vilcanota un recurso vital para la región, contribuyendo a la sostenibilidad de diversas actividades.
En cuanto a las actividades turísticas, el tramo del río entre Ccachabamba y Muyucancha, pasando por el humedal de Qomercocha en la comunidad de Piñipampa, es especialmente popular. Aquí, los turistas pueden disfrutar de paseos en kayak y rafting, una experiencia que permite disfrutar de la belleza natural y los paisajes circundantes, mientras navegan por las aguas del río. Además, la pesca de truchas en este sector es una actividad habitual, ya que el río es hogar de diversas especies acuáticas. También se ofrecen paseos a caballo y en bicicleta por las orillas del río, lo que permite a los visitantes explorar más a fondo los alrededores y disfrutar de la tranquilidad del paisaje.
La riqueza natural de la zona es otro de los grandes atractivos. La vegetación que rodea el río es sumamente diversa, con una gran variedad de especies que incluyen queñuas, cipreses, pinos, qantus, sauces, chachacomos, lloq’e, p’ispita, achupallas, p’atacoquisca, muña y llaullqolli, entre otros árboles y plantas. Estos bosques ribereños no solo ofrecen un ambiente de belleza paisajística, sino que también albergan una gran biodiversidad de flora y fauna, que atrae tanto a turistas como a científicos interesados en estudiar los ecosistemas andinos. En las zonas cercanas al río, también se pueden encontrar arbustos como la tayanca, la tasta, la chilca, el llaulli y el mutuy, que enriquecen la flora local y contribuyen a la salud ecológica de la región.
Este tramo del río Vilcanota, además de ser un lugar ideal para la recreación, también representa una fuente importante de recursos naturales que sustenta tanto a las comunidades locales como a los visitantes que exploran la región. La integración de actividades recreativas con usos productivos y la preservación de su biodiversidad hacen de este río un importante eje cultural y económico en la región de Cusco.