El mirador es conocido por los pobladores muquinos, con la denominación de “Cerro Bandera”, debido a que en este flamean las banderas de los 4 cuarteles en que se organiza el pueblo, así como la bandera del distrito; estribación andina que se ubica a 1 km de distancia, al lado occidental de la plaza principal de Muqui, el mismo que se encuentra rodeado por parajes como Jushanja, Chichchuywatana y otros, que permiten apreciar el singular paisaje del Valle del Mantaro. El mirador se encuentra flanqueado en su parte posterior por otras elevaciones rocosas como Huarangayo, Muscapuquio, Chujo Cruz y Chicchuy. Ocupa un espacio de 17,500 metros cuadrados (1.75 hectáreas) y se ubica en la región natural Quechua (Pulgar Vidal) a una altitud de 3490 m.s.n.m.; de clima variado, donde se diferencian dos épocas muy marcadas, época de ausencia de lluvias entre mayo y setiembre que coincide con el otoño e invierno austral y de setiembre a abril con una fuerte presencia de lluvias y abundante vegetación que coincide con la primavera y verano del hemisferio sur. El cerro Bandera presenta 3 importantes puntos de interés: el dominio paisajístico de la zona con vistas panorámicas del “antiguo valle de Jauja” o Hatun Mayu; las curiosas rocas fosilizadas de millones de años; y el patrimonio cultural prehispánico asociado al espacio. Al ser una estribación sin obstáculos visuales, se tiene una vista de hasta 270° del valle, pues desde aquí se observa hacia el Norte, la laguna de Paca, la ciudad de Jauja y los vecinos pueblos de Huaripampa y Muquiyauyo; hacia el Oriente se puede observar las alturas de Masma Chicche, Ataura, El Mantaro, Apata y Huamali; hacia el sur se visualiza toda la extensión del río Mantaro y los vecinos pueblos de Huancaní, Matahuasi y parte de la provincia de Concepción.
La superficie que rodean este mirador, es bastante curiosa, pues se evidencia fósiles de hace millones de años, que según estudios del geólogo Flavio Espíritu se ha identificado unidades litológicas sedimentarias que van del Paleozoico al Pleistoceno, pero principalmente con gran presencia de rocas del Triásico y Jurásico, es decir tienen una antigüedad de 251 millones de años, coincidiendo con la presencia de los primeros dinosaurios en el mundo, en esta zona se pueden observar bivalvos fosilizados y otras especies menores que el visitante puede diferenciar a simple vista en toda la superficie de la estribación. También se encuentran evidencias de un antiguo camino prehispánico, al ubicarse entre dos sitios arqueológicos denominados Cutu Cutu y Pariawanka; como evidencia de ello, se observan diversas terrazas, senderos y construcciones prehispánicas asociadas al lugar, los pobladores mayores de Muqui, cuentan que esos caminos eran utilizados antiguamente para dirigirse a las alturas de Chicchuy, Huarangayo y Llacuaripampa.
En el camino de acceso, el visitante puede observar diferentes especies de fauna, aves y especies vegetales. Como parte de la fauna se puede observar ocasionalmente venados, zorros y vizcachas, así como aves como el zorzal andino o chihuaco, pichuichanka, jilguero, cullcush o paloma andina, cernícalo o killicha y otros. Las especies vegetales más destacables son el agave o chuawal, muña, inkamuña, chilca o asmachilca, junco, chinchilcoma o chinchircumo, así como otras hierbas medicinales. Hasta el lugar llega una carretera afirmada que los agricultores utilizan para trasladar sus productos de las chacras cercanas, asimismo se observa presencia de senderos de uso doméstico para el acceso al mirador.
La integración de paisajes naturales, vestigios prehispánicos y fósiles de millones de años en un mismo espacio, hacen del Cerro Bandera un lugar atrayente para estudios de investigación y tomas fotográficas, también es un espacio para visitantes que deseen tranquilidad y conexión con la naturaleza, ideal para prácticas de meditación y relajación.