Se realiza en honor a “Nuestra Señora de la Natividad - Virgen de Cocharcas”, Patrona del distrito de Apata, siendo su principal festividad religiosa costumbrista, se inicia el 30 de agosto y se prolonga hasta el 13 de setiembre de cada año, siendo el día central el 8 de setiembre, donde se desarrollan diversas actividades culturales, sociales y religiosas que alegran sus calles y plaza principal; según relato de feligreses y fuentes históricas, su origen se remonta a 1540, cuando se instituye la doctrina en Apata bajo la advocación de la Natividad de la Virgen María. La celebración se desarrolla con diversas actividades como actos litúrgicos, actividades cívicas, presentaciones folclóricas, deportes, corridas de toros, cortamontes y finalmente la despedida (jaljapacuy). Se inicia con la tradicional bajada y peregrinación de la imagen, acompañada por los fieles y danzas como la Tunantada, Santiago, Avelinos, Herranceros de San José, danza de los Cóndores de Chicche Auquicancha, entre otros, esta procesión recorre desde la carretera central hacia la Iglesia Matriz de Apata (ubicada en la plaza principal) conmemorando simbólicamente “la entrada de la Virgen al pueblo de Apata”; al momento que la imagen entra a la plaza principal, las campanas empiezan a repicar, junto al estallido de bombardas y cohetes, aperturando la novena en los diversos anexos y barrios, con misas en las que participan familias, empresas, instituciones, elencos folclóricos y feligresía. La noche de la víspera, 7 de setiembre, el cielo apatino se ilumina con la quema de fuegos artificiales y castillones, amenizada con las notas musicales y acordes de orquestas típicas, bandas y artistas invitados; el día central se inicia con el tradicional saludo al alba de 21 camaretazos (costumbre que emula la antigua practica de cuando los barcos arribaban al puerto del Callao y como mensaje de paz, hacían sonar siete salvas, tras esto, el puerto debía responder con tres salvas por cada cañonazo disparado, es decir 21 camaretazos o estallidos) acompañado de una banda de músicos, orquesta o mariachis, después se celebra la misa central y se procede a la entrega de ofrendas a la Virgen (mantos, velos, monillos, coronas, canastas, rosarios, aretes, alimentos, entre otros); durante el día se lleva a cabo una feria gastronómica, agropecuaria y artesanal, por la tarde se realiza la procesión de la imagen de la Virgen alrededor de la plaza principal y calles, descansando sobre alfombras florales ofrecidas por las diversas instituciones participantes, este recorrido será hasta alguna de las capillas del pueblo, donde será guardada hasta su retorno. Los días 9 y 10 de setiembre se inicia con una misa y por la tarde el atractivo principal son las corridas de toro bufas, desarrolladas en la histórica “Plaza de Toros - Virgen de Cocharcas” que ofrece singulares tardes taurinas para amenizar la festividad, sin que esto suponga dañar al animal; el día 12 de setiembre la Virgen retorna a la iglesia concluyendo así su recorrido y celebración religiosa por los diversos barrios y anexos; finalmente el 13 de septiembre, último día de las festividades, se realiza el “Jaljapacuy” o despedida en el cual los mayordomos obsequian “huallas” (guirnalda hecha de frutas, flores o vellones de lana que normalmente se coloca en el cuello del ganado en ciertas festividades), que en esta fiesta, que contienen frutas, panes, bizcochos, entre otros elementos similares, y son colocados a los invitados, quienes marchan acompañados por danzantes, presididos por el mayordomo y su consorte, todo se realiza al compás de la banda u orquesta que engalanan el festivo ambiente, cada vez con mayor número de danzantes y culminando con ello esta tradicional festividad de sincretismo católico-andino, que en los últimos años ha venido atrayendo a visitantes nacionales y extranjeros.