La fiesta tradicional de la Herranza, se practica en las estancias de los pueblos de San José, Nueva Esperanza y Chicche Auquicancha; se inicia el 28 de julio, prolongándose hasta el 7 de setiembre; representa una de las más importantes expresiones culturales del pastor altoandino del distrito de Apata, específicamente vinculado a la marcación y remarcación de las alpacas, que por sus características es una festividad que puede ser articulada con el turismo vivencial y el turismo rural comunitario. Su origen se remonta a los ritos prehispánicos de fertilidad del ganado practicados por el hombre andino, posteriormente con el establecimiento de la hacienda Auquicancha, cuenta la tradición oral que el patrón acostumbraba realizar “la contada” para controlar su ganado, lo que al final resultaba en una suerte de celebración debido a que se compartía coca, aguardiente y algunos presentes que el patrón brindaba a la pastora; al desaparecer la hacienda y con el incremento de la crianza del ganado a nivel familiar, se hizo necesario el marcado del ganado con cintas o cortes en las orejas para diferenciar la propiedad, manteniendo la tradición de antaño y dotándola de un carácter eminentemente comunal al ser practicada no solo por las familias de pastores sino por las granjas comunales de la zona. Entre los personajes de esta festividad costumbrista, tenemos al “patrón” quien porta la bandera, “la patrona” pendiente de la atención de los invitados, “la pastora” que danza y canta junto al ganado, “el mayordomo” quien designa el tipo y color de cinta, “el huaquero” encargado de enterrar o tapar la señal, “el latador” quien atrapa y sujeta al ganado, “el servicio” quien recepciona y registra los regalos y “la cocinera” que baila portando ollas de barro que simbolizan el potaje típico. La vestimenta es elaborada de bayeta poco tupida, las mujeres utilizan polleras de color rojo con franjas azul marino junto a una cinta (ribete) que se utiliza para ajustar la falda, blusa blanca y lliclla (hombrera rectangular) blanca con franjas anaranjadas sujetada con imperdible, chuco (gorro) de color blanco con franja negra; la patrona se diferencia por utilizar un pullo (manta) y huallqui (bolso de piel de oveja recién nacida) donde guarda coca, cigarro, llipta (mezcla de cal y ceniza de madera) y fosforo; los hombres, utilizan chompa o chaleco elaborados con lana de carnero y camisa blanca, chullo, pullo, pantalón o cordellate de lana (color blanco o marrón), huallqui, zapatos negros, faja y sombrero blanco (chuco) adornado con flores de la zona como el sumaychuncho, wila wila o cantuta. La festividad se inicia con el ingreso de los comuneros, quienes danzan formando dos filas, encabezado por el patrón llevando la bandera adornada con flores de la zona, acompañado por la patrona y seguidos por el ganado al cuidado de la pastora, realizan el “cutichi” u ofrenda a la tierra, seguido del “lucy lucy” donde bailando encienden el ichu formando una fogata para luego apagarlo zapateando alrededor; mientras “el servicio” reparte el trago y el mayordomo entrega cintas; luego se arma una mesa con mantas donde se coloca coca, cigarro y las cintas, mientras “el latador” reúne al ganado para su marcación, momento en que les colocan cintas de color en las orejas; seguido por la entrega de obsequios como alimentos, prendas de vestir y animales; después los patrones entregan “las huallas” elaboradas con cintas satinadas, frutas y pan; finalizada la señalización, se designa al nuevo mayordomo para el año siguiente quien recibe las cintas restantes; continuando con el apadrinamiento del mujo (alpaca bebe) por los familiares, momento en el que se arrojan caramelos para la buena fortuna; finalmente el huaquero realiza el tapado de la “señal” en una olla de barro, donde se deposita trago, papa, coca, dulces y las cintas cambiadas en la herranza. La fiesta es amenizada por un marco musical conformado por la wajla (corneta de cuerno de vacuno), violín, tinya y cantora.