La Danza de la Llamichada (también llamada Llamishada o Llamish) es una expresión cultural ancestral del Valle del Mantaro, con presencia en distritos como Ahuac, Iscos, Chongos Bajo y Tres de Diciembre; esta danza data sus orígenes en la época colonial, de acuerdo a las investigaciones históricas surge en la etnia Yauyos y está vinculada a comunidades pastoras y grupos de arrieros que provenían de las zonas alto andinas de la sierra de Lima (Yauyos, Tanta, Vilca, Huancaya, Canta, entre otros) y que transportaban sus productos para realizar el trueque y comercio en acémilas (animal usado para cargar productos agrícolas o de comercio) conformadas por llamas y llegaban al valle del Mantaro atravesando el valle del Canipaco para intercambiar sus productos, llevando consigo sus usos, tradiciones y costumbres, generando intercambio cultural con las comunidades Wankas. La danza se ejecuta durante las fiestas de San Pedro y San Pablo (29 y 30 de junio), aunque en el caso del distrito de Tres de Diciembre tiene la particularidad de celebrarse también en diciembre. En cuanto a la vestimenta, los varones o “llamichos” llevan un sombrero oscuro de regulares dimensiones o “yana chukuy” el cual se adorna con cintas de colores similares a la shukupa (pañuelo sujeto a la cabeza); chullo (gorra de lana de colores variados para proteger las orejas del frio); mascara de lana, waraka (honda que llevan en la mano derecha y agitan al compás de la música, con ella ejecutan coreografía atando las huaracas entre sí) que suelen atarse a la cintura y cuello; wallki (bolsa elaborada en base a pellejo de oveja usado para llevar alimentos, hojas de coca, licor de caña, cigarros, cal y otros.); wala (pantalón de bayeta negra denominada cordellate); unku o camisa de manga larga color blanco o chompa gruesa de bayeta blanca, poncho de lana de color nogal o marrón, faja wanka o huat´ruco de color blanco que lleva sujetando el poncho a la altura de la cintura, medias blancas de lana, shucuy o zapatos elaborados en base a pellejo de animal, manta de colores llamativos que sirve para llevar la “milkapa” o fiambre. Las damas o “wamblas” utilizan faldas mil rayas (plisada), blusa blanca, en algunos casos llevan chompa de colores claros, lulipa (fustán blanco), manta grande que cubre toda la espalda y que llega hasta debajo de la cintura de lana negra con detalles de colores en franjas con figuras geométricas cuyo nombre es llamishkata, zapatos de taco bajo negros (originalmente usaban ojotas de cuero de llama); el sombrero es de paja almidonada, color blanco o crema, rodeado por una especie de “llanto” o velo negro acompañado de flores y ramas de ichu, llevan también la waraka que usan para ejecutar particulares coreografías; estos atuendos poseen las características propias del vestir cotidiano de los pastores de las zonas altoandinas, usadas para contrarrestar el intenso frío de las punas. Su coreografía se compone por desplazamientos zigzagueantes que tratan de imitar el trote de las llamas, entrelazan sus huaracas, formando estrellas, letras, paisajes o símbolos como el Inti (sol) y la Chakana (cruz andina), se observan también formas de triángulos, círculos y filas que simulan trabajo comunitario y arreo de auquénidos. La música es ejecutada por orquesta tradicional del valle del Mantaro compuesta por un violín, un arpa, cinco saxos y un clarinete, en tiempos pasados se usaba únicamente el pinkullo (flauta) y tinya (tambor); este marco musical interpreta melodías agudas y vigorosas, acompañadas de gritos rítmicos como "llama, llama" o "usha usha".