El Óvalo San Sebastián se encuentra ubicado en la ciudad de Huánuco, en la intersección de los jirones 2 de mayo y 28 de julio, junto a la iglesia del mismo nombre. Está muy cerca del río Huallaga, sobre la vía que conecta a Huánuco con Ambo y Cerro de Pasco. Este espacio forma parte del entorno histórico y urbano de la ciudad, pues está integrado a la Iglesia de San Sebastián, cuya construcción original data del siglo XVII, aportando un valor histórico y religioso adicional.
Sin embargo, el óvalo, tal como se conoce hoy, fue desarrollado a lo largo del siglo XX como parte de la expansión y modernización vial de la ciudad. Aunque no se tiene un registro oficial sobre su fecha exacta de creación, se deduce que fue construido entre las décadas de 1960 y 1980, coincidiendo con la reconstrucción del templo de San Sebastián y la ampliación de la ciudad hacia el sur. Desde entonces ha funcionado como un punto de conexión vial clave y, aunque su función principal sigue siendo de tránsito y uso ciudadano, también destaca como atractivo turístico complementario gracias a sus símbolos culturales y porque refleja la identidad de Huánuco.
En los últimos años, especialmente en marzo y abril de 2024, fue objeto de una remodelación integral realizada por la Municipalidad Provincial de Huánuco. Esta intervención incluyó la recuperación de áreas verdes, restauración de la pileta central, renovación de faroles, instalación de letras turísticas con el nombre de la ciudad y reacondicionamiento de monumentos emblemáticos como el león y los Negritos de Huánuco, consolidando al óvalo como un punto importante y representativo de la ciudad, tanto en lo urbano como en lo cultural.
Uno de los elementos más representativos del óvalo es su pileta central, que está elaborada en piedra o concreto y presenta una estructura vertical escalonada, una columna central delgada y alargada y dos platos circulares con bordes decorativos. Durante la intervención municipal realizada en 2024, esta fuente fue restaurada completamente mediante limpieza profunda, pintura de bordes y reparación de los surtidores y bombas internas.
Además de su pileta, el óvalo también alberga monumentos y esculturas que simbolizan la identidad huanuqueña. Destacan la estatua del león, asociada al escudo y símbolo de la ciudad, y las figuras de los Negritos de Huánuco, danza declarada Patrimonio Cultural de la Nación, así como las letras turísticas que invitan a los visitantes a tomarse fotografías y compartir la experiencia en este punto de bienvenida a la ciudad. Estos elementos permiten que los visitantes conozcan aspectos culturales esenciales, incluso en un espacio de paso.
El diseño del óvalo combina jardines ornamentales, césped bien cuidado y árboles, así como veredas amplias, bancas, faroles y mástiles, logrando mantener el tránsito fluido sin perder su función estética y cultural. Alrededor del óvalo hay constante movimiento ciudadano diario, con negocios, tiendas, cafés y centros comerciales, lo que lo convierte en un espacio dinámico y recurrente para locales y visitantes; además, aunque no fue concebido exclusivamente como lugar turístico, en festividades y celebraciones se convierte en escenario de danzas y actividades culturales, ofreciendo a los visitantes una experiencia auténtica de las manifestaciones locales.
Actualmente, el Óvalo San Sebastián no solo cumple una función vial, sino que también se ha convertido en un espacio que refleja la identidad de Huánuco y recibe a los visitantes con una imagen renovada de la ciudad; gracias a su ubicación estratégica, su cercanía con la iglesia de San Sebastián, sus monumentos y su remodelación en 2024, hoy es la puerta de bienvenida de Huánuco. Su diseño moderno, junto a elementos históricos y culturales como las figuras de los Negritos y la estatua del león, lo hace un lugar donde se unen tránsito, belleza urbana y tradición, especialmente visible en festividades cuando se decora e ilumina para mostrar lo mejor de la ciudad.