La Festividad de la Virgen del Rosario del Santuario de Uñón, se celebra cada segunda semana del mes de octubre (del 10 al 13) en la provincia de Castilla, a seis horas de la ciudad de Arequipa, y congrega a cientos de peregrinos y visitantes nacionales e internacionales que llegan para rendir homenaje a la Virgen. Esta imagen, considerada una de las “Tres Hermanas” junto a las veneradas en los santuarios de Chapi (Polobaya) y Cayma, posee gran importancia religiosa y devocional, lo que convierte a esta celebración en un evento de especial relevancia cultural. Durante la festividad, los fieles participan con fe y devoción, acompañados de música, danzas tradicionales y testimonios de milagros atribuidos a la Virgen, generando un ambiente de fervor religioso y convivencia comunitaria. La Virgen del Rosario es venerada desde tiempos coloniales y está ligada a una tradición que la conecta con otras dos imágenes traídas desde el Alto Perú, lo que fortalece su carácter espiritual y simbólico. Además, forma parte del legado religioso de la región Arequipa, manteniendo prácticas ancestrales como la quema de ccapo, las danzas típicas y los rezos comunitarios. La festividad también tiene un gran valor turístico, pues atrae a viajeros interesados en su riqueza cultural, escénica y arquitectónica, y al mismo tiempo genera un impacto económico positivo al dinamizar el comercio, la gastronomía, el transporte y el hospedaje. Asimismo, fortalece la organización comunitaria y la identidad local. El programa de actividades se desarrolla en cuatro jornadas desde el 10 al 13 de octubre: el viernes se preparan el templo, el altar, la plaza y los albergues; el sábado se realizan las vísperas de entrada con saludos a la Virgen, la entrada de fiesta con bandas y danzas, la procesión hacia Puka-Puka y la quema de ccapo con serenata; el domingo, día central, se celebran misas desde la madrugada, el izamiento del pabellón, la solemne misa de fiesta en el atrio, la asamblea pública y la procesión con descanso en cuatro altares, además de bautizos, matrimonios y rezos comunitarios; finalmente, el lunes se lleva a cabo el día de la bendición con misas de agradecimiento y la despedida de la Virgen en la puerta del Santuario. A diferencia de otras festividades, en Uñón está prohibido el consumo de bebidas alcohólicas, destacando su carácter de recogimiento y devoción. La celebración está profundamente arraigada en la identidad del distrito de Uñón y constituye un patrimonio cultural inmaterial que integra tradiciones orales, expresiones artísticas, danzas, música, gastronomía típica y organización comunal. La imagen de la Virgen, custodiada en el Santuario, ha sido centro de fe por generaciones y cada año la comunidad organiza novenas, procesiones y ferias. Según investigaciones del devoto Willy Lazo López, esta Virgen, al igual que las de Chapi y Cayma, habría sido traída desde España, lo que refuerza el valor histórico de su devoción. El acceso al Santuario inicia en la ciudad de Aplao, en el valle de Majes, con un trayecto de unas dos horas y media hasta Capiza y una hora adicional hasta Uñón. Antiguamente el recorrido era de más de cinco horas a pie. Hoy, para mayor seguridad, existen horarios de ingreso y salida por la estrechez de la vía. Al llegar al distrito, la concurrencia de peregrinos es evidente, soportando bajas temperaturas en la madrugada, mientras consumen bebidas calientes y productos tradicionales como el queso helado. A lo largo del día, la festividad adquiere mayor dinamismo con bandas, danzantes y devotos que manifiestan su fe, sumado a testimonios de milagros como el de una devota que afirma haber recibido el don de la maternidad tras encomendarse a la Virgen.
Antiguamente celebrada el 12 de octubre, la festividad fue trasladada a la segunda semana del mes para permitir mayor asistencia. Actualmente se reconoce como una de las celebraciones religiosas más importantes de la región, con un notable valor turístico, cultural y social.