La Islilla es una pintoresca localidad de pescadores artesanales ubicada en el distrito y provincia de Paita, en la región de Piura, al norte del Perú. Se encuentra a unos 5 m.s.n.m. La Islilla sitúa sus orígenes en 1785, en pleno siglo XVIII, dentro de la época colonial del Perú. En la actualidad, se reconoce como un centro poblado que mantiene vivas sus tradiciones y celebra cada 19 de octubre su aniversario fundacional. Su nombre proviene de su cercanía a la Isla Foca, un santuario natural que se ha convertido en su principal atractivo turístico. Desde La Islilla, los visitantes pueden visitar el Centro de Interpretación Turística y realizar recorridos marinos para observar la fauna oceánica y diversas aves, viviendo una experiencia única de contacto con la naturaleza y con la identidad pesquera del pueblo.
Por su ubicación geográfica, presenta un clima costero templado influenciado por la corriente de Humboldt, con temperaturas que oscilan entre los 17 °C y 23 °C. En la Islilla la pesca artesanal no solo sustenta la economía local, sino que constituye el corazón de su identidad cultural. En esta caleta, los conocimientos, saberes y prácticas vinculados a la navegación y a la pesca ancestral con balsillas de madera de balsa permanecen vigentes y son transmitidos de generación en generación. Sus pescadores, con vestimenta sencilla y funcional, mantienen viva esta tradición que ha trascendido el tiempo. Tal valor fue reconocido mediante la Resolución Viceministerial N° 173-2024-VMPCIC-MC, del 26 de junio de 2024, que declaró Patrimonio Cultural de la Nación a dichas prácticas. En ese contexto, la balsilla es el símbolo distintivo de La Islilla, reafirmando que su modo de vida está profundamente ligado al mar.
Entre sus festividades más representativas destaca la celebración en honor a San Pedro, patrono de los pescadores, una tradición profundamente arraigada que combina fe, cultura y vida comunitaria. La festividad se desarrolla con procesiones, misas solemnes y actividades tradicionales como la competencia de regata de balsillas a remo y vela, un evento muy esperado tanto por locales como por visitantes. En esta competencia se pone de manifiesto la destreza y habilidad de los pescadores, quienes enfrentan la fuerza del mar y del viento utilizando las embarcaciones ancestrales propias de la zona. Como parte del homenaje al apóstol San Pedro, se realiza el paseo alrededor de la Isla Foca, donde se hace una pausa para rendir tributo a los pescadores caídos en el mar. En este momento, se arrojan arreglos florales entre cánticos, oraciones y el acompañamiento de la banda de músicos, en una ceremonia cargada de simbolismo que dura aproximadamente dos horas. En el marco de esta festividad, así como en el aniversario del pueblo, se realizan ferias gastronómicas que destacan la cocina local a base de productos marinos, con platos como ceviches, sudados y chilcanos. También las artesanas exhiben expresiones artísticas elaboradas con recursos del mar, como cuadros, adornos y pulseras, que reflejan la creatividad e identidad cultural de la comunidad. De este modo, la fiesta de San Pedro se convierte en una expresión integral del patrimonio vivo de La Islilla, donde religión, tradición y mar se entrelazan para mantener viva la memoria del pueblo.
Las viviendas, en su mayoría sencillas y adaptadas al entorno costero, reflejan la modestia y autenticidad del estilo de vida del pescador. Ubicadas frente al mar y con calles de arena o tierra de trazado simple, se integran de manera orgánica con el paisaje natural de la playa, las rocas y el océano. Con el tiempo, la infraestructura vial ha mejorado, permitiendo la conexión con Paita, Yacila y La Tortuga, lo que facilita el transporte, el comercio y el turismo.
A pesar de su riqueza natural y cultural, La Islilla enfrenta desafíos en términos de conservación y desarrollo sostenible. Existen propuestas para seguir mejorando su infraestructura y potenciar el turismo sin afectar el ecosistema.