La Festividad de la Virgen del Rosario es una de las celebraciones religiosas más representativas y antiguas de la provincia de Abancay, departamento de Apurímac. Su origen se remonta a la época colonial, cuando la imagen de la Virgen fue trasladada desde el antiguo tambo de Qorhuani hacia la actual ciudad de Abancay, consolidándose desde entonces como la Patrona espiritual de la capital regional. Esta festividad, de profunda devoción popular, se celebra durante el mes de octubre, teniendo como fecha central el 7 de octubre, día en que se rinde homenaje a la Virgen del Rosario, considerada protectora de los hogares y símbolo de unidad espiritual.
Antiguamente, la festividad se prolongaba por más de quince días, coincidiendo con ferias y actividades sociales que congregaban a comerciantes y viajeros de regiones como Huamanga, Andahuaylas, Cusco, Arequipa y Puno, quienes llegaban para participar en los actos religiosos y en los intercambios comerciales. En la actualidad, aunque se celebra con menor duración, mantiene el fervor religioso y la masiva participación de fieles, devotos y visitantes, quienes acuden desde diferentes localidades para rendir homenaje a la Virgen.
Las actividades inician con la víspera, cuando el templo principal es adornado con luces, flores y ofrendas llevadas por los devotos. Se celebra una misa solemne, seguida de procesiones, danzas tradicionales conocidas como “qaswas” y espectáculos pirotécnicos que anuncian la llegada del día central. El 7 de octubre, se realiza la misa de gala en la Catedral de Abancay, presidida por las autoridades eclesiásticas, y posteriormente la procesión solemne de la imagen de la Virgen del Rosario, acompañada por alferados, cofradías religiosas y carguyoc, quienes asumen el compromiso de organizar la festividad. Durante el recorrido por las principales calles de la ciudad de Abancay, los fieles acompañan con cánticos, repiques de campanas, portando velas, flores y vistiendo trajes típicos en señal de fe y agradecimiento.
Paralelamente, se desarrolla una feria popular donde los visitantes pueden degustar una variada oferta gastronómica típica de la región, como el chicharrón de cerdo, tallarín de casa, humitas, maicillos, ponches y chicha de jora, además de adquirir artículos religiosos y artesanías locales.
Durante la festividad, los visitantes pueden participar activamente en las misas y procesiones, apreciar y fotografiar las comparsas y actos religiosos, degustar la gastronomía local, adquirir artesanías religiosas y convivir con los devotos, viviendo de cerca la espiritualidad y hospitalidad de los Abanquinos. La festividad constituye además una oportunidad para el reencuentro familiar y comunitario, fortaleciendo los lazos sociales e identidad cultural de la población.
La devoción a la Virgen del Rosario ha trascendido generaciones, siendo una expresión de fe colectiva que mantiene vigente la tradición religiosa de Abancay. Su celebración representa una experiencia única para los visitantes, quienes pueden descubrir en ella la esencia espiritual, la riqueza cultural y la autenticidad del pueblo apurimeño.