Su origen ancestral, se remonta a las tradiciones indígenas aymaras del pueblo acoreño, estrechamente ligado a la domesticación de la papa desde la época preinca. Esta expresión cultural y ritual surge como un homenaje a la Pachamama y a los ciclos agrícolas, representando la profunda simbiosis entre el hombre andino y la naturaleza, Se integra dentro de las danzas agrícolas y rituales del altiplano peruano.
La música que acompaña esta danza es la Chaqallada, un género festivo y rítmico interpretado con instrumentos autóctonos como pinquillos, charangos, bombos y tarolas. La coreografía, ejecutada por la comunidad, se caracteriza por movimientos laterales y un giro circular que se sincroniza con el redoble de la tarola. En su performance, la danza recrea el ciclo agrícola mediante movimientos simbólicos que evocan fertilidad, protección y reciprocidad con la Pachamama.
Los bailarines, portadores de wichiwichis, representan una vigilancia ritual más que una fuerza coercitiva. Sus pasos, sincronizados con la música de chaqallada, integran giros helicoidales y desplazamientos circulares que evocan el dinamismo del viento, la siembra y el florecimiento de la papa, esta corporalidad comunal expresa una ética de agradecimiento, cohesión y continuidad, intensificada durante festividades que involucran barrios completos, autoridades locales y músicos tradicionales.
El vestuario, elaborado con técnicas ancestrales, constituye un auténtico museo textil vivo, donde cada pieza refleja valores como fertilidad, jerarquía y pureza, revelando la estrecha relación entre estética y cosmovisión andina. La participación en la danza se sustenta en una estructura social organizada: solo las parejas formalizadas pueden formar parte de ella, simbolizando la unidad productiva familiar. Además, el sistema de alferados y las fases rituales sincronizadas con el ciclo agrícola —challachi, kawa y aporque— ofrecen una inmersión genuina en el funcionamiento comunitario andino.
Las mujeres visten sombreros negros, polleras multicolores, blusas bordadas conocidas como juwunas, phullus, wichis y lliqllas, cada prenda y color simboliza pureza, jerarquía, alegría y diversos elementos naturales como las flores de papa o el lago Titicaca. Los hombres usan ponchos blancos, pantalones oscuros, almillas blancas, wichi wichi chuspas, fajas multicolores y el imponente Mari, una banda pectoral elaborada con pedrería y bordados. Su confección, que puede tomar semanas, combina técnicas tradicionales, aplicaciones brillantes y una iconografía centrada en la flor de la papa marigua. Cada color y diseño representa elementos de la naturaleza: flores de papa, cantutas, colibríes, peces lacustres, constelaciones y caminos rituales (topacus), entre otros referentes de la cosmovisión aymara. Esta riqueza estética posiciona al Maris Kawiris como un atractivo de alto valor para el turismo cultural y etnográfico.
El interés turístico del Maris Kawiris radica en su autenticidad y en su valor cultural vivo. Ofrece una experiencia etnográfica y de turismo vivencial única, permitiendo a los visitantes presenciar una tradición ancestral en su contexto real durante los carnavales. La explosión de color del vestuario, la energía de su música y la profunda espiritualidad de sus rituales la convierten en una expresión de alto impacto visual y emocional, que promueve un turismo sostenible y respetuoso.
La danza se exhibe anualmente durante la Festividad de la Virgen de la Candelaria y en diversas celebraciones carnavalescas, donde organizaciones y barrios presentan sus conjuntos en un despliegue de color, música y coreografía que llena plazas y calles. Su ejecución está estrechamente vinculada al ciclo agrícola y ritual que comienza con el challachi de los cultivos en agosto y septiembre, continúa con la kawa durante el florecimiento de las papas en diciembre y enero, y culmina con el aporque en febrero y la cosecha entre marzo y mayo.
La danza Maris Kawiris, se baila en la Festividad Virgen de la Candelaria, en los carnavales en las provincias; El Collao, y Chucuito Juli, y en los distritos de Platería, Chucuito y otros pertenecientes al sur de la región Puno. Asimismo en actividades festivas en otras regiones del país.