El tradicional “sachatalpuy” del pueblo de Muqui se realiza una semana antes del “Miércoles de Ceniza”, marcando el inicio de la Cuaresma y antecediendo a las festividades de carnaval en los distintos barrios, en concordancia con el calendario litúrgico. Con el paso de los años, esta celebración ha cobrado mayor relevancia gracias al creciente compromiso ambiental de los padrinos de carnaval y de la población, quienes participan de manera activa y responsable. En ese marco, la actividad se desarrolla con la finalidad de compensar la tala de árboles durante los carnavales, mediante la siembra de nuevos ejemplares, contribuyendo así a preservar el equilibrio ambiental del pueblo.
Las actividades se inician varias semanas antes con la gestión de plantones de pino (Pinus radiata), quinual (Polylepis racemosa o Polylepis incana) y otras especies, principalmente provistos por el vivero de Muqui. Asimismo, se convoca a la población local, padrinos de monte, autoridades comunales y representantes de cada barrio, quienes contribuyen de diversas maneras: algunos ofrecen desayuno o bocadillos, otros donan plantones, mientras que algunos asumen la organización de la mishkipa (compartir de coca y licor) o de la ceremonia de ofrenda andina previa al plantamonte. Con el apoyo comprometido, se selecciona el espacio más adecuado para la plantación y se estima la cantidad de plantones necesarios. Además, con la participación activa de la municipalidad, se preparan los hoyos donde serán sembrados los árboles. En los últimos años, las plantaciones se han realizado en zonas aledañas al cementerio general, el cerro Bandera y otros sectores que requieren procesos de forestación.
El día del “sachatalpuy” inicia desde muy tempranas horas de la mañana con un suculento desayuno, a base de patasca cocinada desde la noche anterior. Los participantes e invitados llegan portando mantas jaujinas, sombreros, picos y lampas, listos para sumarse a la jornada. Tras el desayuno, se dirigen a la plaza principal del pueblo, donde son recibidos por una banda tradicional, incorporación reciente que aporta un matiz festivo a la actividad. Así, la siembra de árboles deja de percibirse como una labor ardua y se convierte en un acto colectivo de celebración. Posteriormente, el grupo se traslada al paraje elegido, donde los hoyos ya fueron preparados. Antes de iniciar la plantación, se realiza una ceremonia de ofrenda andina en señal de agradecimiento; sobre una manta tradicional o uwishkata se disponen chicha de jora, granos andinos, pétalos de flores, cintas, dulces, licores y otros elementos ofrecidos a la Pachamama. Durante el ritual, se invoca a los apus tutelares y a las fuentes de agua, se agradece por los alimentos recibidos, solicitando a la vez que la jornada se desarrolle de manera favorable. Como parte de la ceremonia, los asistentes participan en la mishkipa de coca, elaborando sus kintus donde se seleccionan las mejores hojas como gesto de respeto y gratitud. Al finalizar, un grupo de niños traslada la ofrenda, acompañado por autoridades locales, padrinos y representantes de los barrios, mientras la banda interpreta una tonada festiva. Concluido el acto ritual, se distribuyen los plantones entre los participantes, quienes se dirigen a las áreas asignadas para dar inicio al plantamonte. Niños, jóvenes y adultos se unen para sembrar decenas de árboles, en un esfuerzo colectivo orientado al cuidado de la naturaleza. Tras la jornada, comparten el acostumbrado shajteo (almuerzo de agradecimiento) y culminan con la tradicional “jalacinta”, al ritmo de huaynos y mulizas de carnaval. En esta parte, las parejas jalan cintas que contienen compromisos para el sachatalpuy del siguiente año, los cuales se registran en el libro de actas para asegurar su continuidad. Quienes participan no solo experimentan el folclore local, sino que también fortalecen su compromiso ambiental, haciendo de esta vivencia una experiencia gratificante.
En los últimos años, el sachatalpuy muquino ha ganado relevancia, consolidándose mediante compromisos anuales asumidos tanto por la población local, así como por visitantes, lo que asegura su continuidad y proyección hacia el futuro.