El Carnaval de Arapa es una manifestación cultural festiva, dancística, musical y ritual del distrito de Arapa, provincia de Azángaro, desarrollada principalmente durante el periodo de carnavales y vinculada estrechamente con la vida agrícola, pecuaria, lacustre y comunitaria de la población quechua asentada a orillas de la laguna de Arapa. Expresa el agradecimiento a la Pachamama, como madre tierra que brinda los frutos del campo, y a la Cochamama, representada por la laguna de Arapa, fuente de agua, peces y vida para la población local; por ello, su práctica integra elementos de origen prehispánico asociados a la fertilidad, la abundancia, la reciprocidad y la relación sagrada con la naturaleza, junto con influencias del calendario festivo católico previo a la Cuaresma. En su desarrollo tradicional participan varones y mujeres organizados en comparsas, alferados, autoridades comunales y pobladores de comunidades, parcialidades y barrios, quienes recorren espacios del pueblo, cementeras y sectores próximos a la laguna, ejecutando desplazamientos alegres, de cortejo y confraternidad, acompañados por música autóctona interpretada principalmente con pinkillos, instrumentos de viento elaborados con caña y embocadura de madera y la tinya o tambor, además de cantos en quechua que refuerzan el carácter colectivo, amoroso, agrícola y ceremonial de la expresión. La celebración comprende momentos y costumbres propias como el chaku o lunes de carnaval, el wasi challay, el compadre watuy, la semana de cacharpari, la presencia del alferado y el toldero, así como la figura del Pukllay Machu o viejo carnavalón, personaje simbólico que orienta el sentido festivo, satírico y ritual de la danza; estos elementos fortalecen la memoria colectiva y la transmisión intergeneracional de saberes, música, vestimenta, pasos, cantos y formas de organización comunal.
La vestimenta tradicional se caracteriza por su colorido y valor identitario: las mujeres con; sombrero, pañolón, almilla, pollera, ojotas y elementos ornamentales, mientras que los varones llevan; sombrero, pañolón, almilla, pantalón, chuspas y el pinkillo como parte de su representación musical y dancística; en conjunto, la indumentaria, los movimientos coreográficos, la música y los cantos evidencian una expresión viva de identidad Arapeña y Azangarina, practicada también en festividades importantes de la región como la Festividad Virgen de la Candelaria y otros espacios de difusión cultural.
Por su antigüedad, simbolismo, continuidad social, relación con la laguna de Arapa y vigencia como patrimonio cultural inmaterial, el Carnaval de Arapa constituye un recurso turístico cultural de alto valor para el país, capaz de fortalecer el turismo cultural, vivencial y comunitario, siempre que su promoción respete su autenticidad, el protagonismo de sus portadores y el sentido ritual de agradecimiento, renovación, alegría y cohesión social que le da origen.