Se encuentra ubicada a orillas del lago Titicaca en la Península de Chucuito, a 3,885 m.s.n.m. y a 57 kms al sur este de la ciudad de Puno, se puede llegar por carretera asfaltada que bordea la península de Chucuito, o navegando por el lago Titicaca, la travesía desde el puerto lacustre de la ciudad de Puno dura aproximadamente 30 minutos.
Es una comunidad aimara con una población aproximada de 1200 habitantes, cuyas viviendas rurales se extienden en un área aproximada de 4.5 Kms2.
Por el efecto termorregulador del lago presenta un agradable clima, templado durante el día y frio por la noche, con una temperatura media anual de 8° C., presenta dos épocas bien marcadas, seca de abril a noviembre y lluviosa de diciembre a marzo.
El área cuenta con gran diversidad de flora y fauna silvestre alto andina, abundante flora como; helecho, hinojo, llacho, yanallacho, yuracllacho, llashka, purina, cochayuyo, totorilla, quinillo, muña, wilalayo, chilca, tola blanca, huirahuira, chiriro, patamuña, cantura, toro toro, qeto qeto, diente de león, espina de perro, queñua, kolli misico, pilli, ortiga, eucalipto, pino, ciprés, y fauna con; zorro, zorrino, ratón, vizcacha, gaviota, gallineta, chocca, tikicho, patos, kaquenkora, alkamari, cernícalo, gorrión, golondrina, pukuy pukuy, perdiz, palomas, sapos y ranas.
Es un lugar de ensueño, con intenso cielo azul que resalta con el lago, es una comunidad de costumbres ancestrales que abre sus puertas a quienes quieran vivir a pleno el turismo vivencial comunitario, compartiendo costumbres y tradiciones autóctonas, los visitantes son recibidos con música de flautas, quenas, zampoñas, pinquilladas, tiuli tiuli y tambor, dándoles la mejor bienvenida luciendo sus vestidos típicos, para luego ser instalados en sus casas hospedaje las cuales tienen estructura andina de adobe, con techo de calamina a dos aguas, con decoración artesanal colorida, climatizadas, y confortables habitaciones con hermosa vista al lago Titicaca, luego, dependiendo de las preferencias de cada cual, pueden realizar diferentes actividades como; faenas de pesca artesanal, agrícolas o ganaderas, aprender a tejer, cortar leña, cocinar, jugar fulbito a casi 4,000 metros de altura, participar en ritos costumbristas, fogatas, caminatas, lectura de estrellas y de hojas de coca, folclore, visitar miradores, conocer plantas medicinales, paseos en bote a remo o con vela, o simplemente contar y escuchar historias. Uno de los mejores momentos es cuando el visitante es vestido como lugareño e invitado al baile de la comunidad, al compás de la danza se integran y motivan a valorar la cultura viva altiplánica. Así mismo, el visitante puede degustar platos típicos preparados con productos que se cultiva y cosecha en las parcelas, o que se pescan en el lago Titicaca (gastronomía típica).