La Comunidad Nativa Pampa Julián recibe su nombre en homenaje a su personaje más antiguo y fundador, “Don Julián”. Pertenece a la familia lingüística Arawak y está conformada por dos etnias: Asháninka y Yanesha. Se encuentra asentada en la región natural de selva alta, a una altitud aproximada de 749 m s. n. m. La comunidad está integrada por 62 familias, con una población total de 250 habitantes, de los cuales el 90 % pertenece a la etnia Asháninka y el 10 % a la etnia Yanesha, organizados en núcleos familiares.
La máxima autoridad de la comunidad es el jefe comunal, quien es elegido en asamblea general por un período de dos años, con la responsabilidad de hacer cumplir estrictamente el reglamento o estatuto interno de las comunidades nativas. Actualmente, las mujeres participan activamente en el proceso electoral, tanto para elegir como para ser elegidas.
La principal actividad económica de la comunidad es la agricultura. Entre los principales cultivos se encuentran la yuca, cacao, café, maíz, achiote, plátano, papaya y productos de pan llevar. La pesca se realiza generalmente en el río Huachiriqui, complementándose ocasionalmente con la caza y la recolección. Asimismo, practican la crianza de animales menores y aves de corral, destinados tanto al consumo familiar como a la venta.
La comunidad elabora artesanías principalmente para uso propio, tales como cushmas, tsaratos, pulseras, collares, abanicos, petates, arcos y flechas, canastas y cestas. Para su confección utilizan materiales disponibles en la zona, como semillas, fibras vegetales, carricillos, plumas y garras de aves, así como pieles, dientes, huesos y garras de animales de monte.
La vestimenta tradicional, especialmente la cushma, es utilizada de manera ocasional, principalmente cuando los comuneros participan en actividades de representación o reciben delegaciones. La cushma es una prenda de una sola pieza que cubre desde el cuello hasta los talones, elaborada con algodón nativo o tocuyo. Como complemento, los varones utilizan el tsarato, una bolsa empleada para transportar objetos como cuchillo, peine o anzuelo, mientras que las mujeres usan el tsompirontshi, una pequeña faja para cargar a sus bebés. No obstante, es frecuente observar a los habitantes vestidos con ropa de tipo occidental.
Las viviendas son construidas de manera tradicional, utilizando materiales propios de la zona como madera, palo carrizo y chonta, con techos de palmiche, calamina o humiro. Para el amarre emplean lianas y sacha huasca. La comunidad aún practica la medicina tradicional, una costumbre ancestral transmitida de generación en generación. El curandero o chamán, conocedor de las propiedades curativas de las plantas, atiende a los pacientes mediante métodos como la vaporización y la frotación con grasas de animales de monte. Actualmente, la comunidad ofrece a los turistas a través de sus platos típicos, como enchipados, ahumados, preparados con diversos peces de la zona, como el paco, tilapia, chupadora, gaminatana. También se ofrece artesanía elaboradas con materiales naturales como accesorios hechos a base de semillas, plumas de aves, hueso disecados, así como vestimentas confeccionadas como el tocuyo, teñida naturalmente y tejidas en telar. La comunidad también expone sus juegos ancestrales y danzas tradicionales, que reflejan costumbres, ritos y modos de vida en fechas festivas o ante la visita de los turistas quienes son apasionados de la cultura ashaninka, la infraestructura de la comunidad se encuentra en buen estado, incluidas las chozas, el mobiliario artesanal, y las instalaciones de servicios básicos. En la entrada se observa un letrero de bienvenida. La comunidad está ubicada en la eco-región Selva Alta o Rupa Rupa y el clima es moderadamente húmedo y semicalido, según lo descrito por Javier Pulgar Vidal en 1943.