El Complejo Arqueológico de Pamparka, denominado así por el arqueólogo Luis Guillermo Lumbreras y conocido también como Hatunmarka, se ubica en el anexo de Buenos Aires, centro poblado de Espite, distrito de Vilcanchos, provincia de Víctor Fajardo, región Ayacucho. Se encuentra asentado en la margen derecha del río Pampas, dentro de la región natural Suni, a una altitud aproximada de 3 750 m s. n. m., en un entorno de clima frío y seco.
El complejo alberga importantes vestigios arquitectónicos atribuidos a la cultura Chanka, correspondientes al período comprendido entre los años 1100 d. C. y 1438 d. C. Posee una extensión aproximada de entre 10 y 12 hectáreas y se emplaza estratégicamente sobre la cima de una montaña, lo que permitía el control visual de los accesos, áreas de producción agrícola y asentamientos vecinos de Huamanpuquio, en la misma margen del río Pampas, así como de Ccarhuaccocco, Wichinka y Qochqa, ubicados en la margen izquierda.
El Complejo Arqueológico de Pamparka es considerado uno de los sitios más importantes del sector debido a su amplitud territorial, la cantidad de estructuras habitacionales y la población que habría albergado. Asimismo, destaca por su notable estado de conservación pese al transcurso del tiempo.
El sitio se divide en dos sectores principales. El primero, denominado “Uchuy Plaza”, presenta predominantemente construcciones de planta circular con diámetros variables entre 4 y 8 metros. Sus muros fueron edificados con piedra y barro, con espesores que oscilan entre 0,60 y 0,80 metros. Se presume que las cubiertas tuvieron forma cónica, elaboradas con estructuras de madera y recubiertas con paja o ichu. Sobre este tipo de edificaciones, Luis Guillermo Lumbreras señala: “En la parte alta del Pampas los pueblos tienen edificios con muros bastante altos y con una ligera inclinación hacia el interior” (Lumbreras, 1969, De los pueblos, las culturas y las artes del antiguo Perú, pp. 302-304).
El segundo sector, denominado “Qatun Plaza”, está conformado principalmente por estructuras rectangulares de aproximadamente 12 metros de largo y entre 5 y 6 metros de ancho, construidas también con piedra y barro, con muros de entre 0,70 y 0,90 metros de espesor. Estas edificaciones se encuentran separadas de las estructuras circulares y habrían correspondido a una etapa de expansión del asentamiento o a espacios destinados a la observación y alojamiento de guerreros.
En relación con las estructuras funerarias, se identifican cuevas utilizadas como cementerios, donde aún es posible observar restos óseos de individuos de diversas edades. Asimismo, estos espacios podrían haber sido utilizados para depósitos funerarios vinculados a enemigos de guerra o prácticas rituales.
El complejo presenta un importante sistema defensivo conformado por murallas de entre 0,80 y 1,20 metros de ancho y más de 4 metros de altura, complementadas con zanjas y acantilados naturales que reforzaban su protección estratégica.
El acceso al complejo arqueológico es permanente. Desde la ciudad de Ayacucho se puede arribar mediante transporte terrestre por la Vía Libertadores, desviándose hacia el distrito de Paras y posteriormente cruzando el río Pampas hasta llegar al centro poblado de Espite, en el distrito de Vilcanchos, continuando hacia el anexo de Buenos Aires (Pamparka). Desde este punto se realiza un recorrido peatonal aproximado de 1 kilómetro desde la carretera y 1,5 kilómetros desde el centro poblado de Buenos Aires, desde donde el complejo ya es visible.
Por su ubicación estratégica y riqueza cultural, el Complejo Arqueológico de Pamparka constituye un importante testimonio de los asentamientos de la Confederación Chanka, reconocida históricamente por su carácter guerrero. Asimismo, el recurso presenta potencial para la articulación de circuitos turísticos complementarios con los bosques de Puyas de Raimondi de Ranrapata, ubicados en la parte alta de Buenos Aires, así como con otros atractivos naturales.