El año nuevo andino, en la región de Puno se celebra cada 21 de junio, coincidiendo con el solsticio de invierno en el hemisferio sur, un evento astronómico que marca el día más corto del año y la noche más larga cuando el sol alcanza su punto más lejano de la Tierra, antes de comenzar su retorno gradual, simbolizando el renacimiento de la energía vital en la cosmovisión andina. En este, día las comunidades andinas se reúnen desde la madrugada para participar en ceremonias ancestrales y recibir los primeros rayos del sol, considerados símbolo de renovación y fortaleza espiritual. Este acontecimiento constituye una expresión de agradecimiento a la Pachamama y al Tayta Inti, reafirmando la identidad cultural, las creencias ancestrales y la relación de los pueblos andinos con la naturaleza.
En la ciudad de Puno se inicia al amanecer con emotivas y espirituales ceremonias, previa reunión de los participantes en puntos elevados de la ciudad, como en el Cerrito Huajsapata, el Mirador Kuntur Wasi u otros, donde se realizan ofrendas a la Pachamama. El ritual es liderado por sabios andinos conocidos como yatiris, quienes cuentan con conocimientos ancestrales transmitidos de generación en generación, el yatiri prepara una mesa ceremonial con elementos simbólicos, entre ellos hojas de coca, unto, k'oa, copal, productos andinos como papa, quinua y haba, dulces de ritual que representen los deseos, lana teñida, incienso y bebidas tradicionales como chicha de quinua, y vino. Cada uno de estos elementos tiene gran significado dentro de la cosmovisión andina; la hoja de coca se considera un medio de comunicación con los seres sagrados, los alimentos simbolizan la abundancia. Se realiza el k'intu, ofrenda tradicional compuesta generalmente por tres hojas de coca seleccionadas cuidadosamente, que simbolizan respeto, gratitud y petición a las fuerzas de la naturaleza. Durante el ritual se realizan invocaciones y oraciones en quechua y aymara, acompañadas de incienso que purifica el ambiente y prepara el espacio para la conexión espiritual, la ofrenda a la Pachamama, es un acto de reciprocidad que busca mantener el equilibrio entre las personas y la naturaleza.
La ofrenda es quemada i/o enterrada como símbolo de dedicación a la Pachamama. El momento más significativo ocurre al amanecer, cuando los participantes levantan las manos hacia el horizonte para recibir los primeros rayos del sol, considerando una fuerte energía vital que renueva el cuerpo y el espíritu. Esta actividad simboliza el renacimiento, la esperanza y el inicio de una nueva etapa a nivel individual y colectivo, reforzando valores como la armonía, la reciprocidad y el respeto a la Madre Tierra. En el calendario andino, es la celebración del nuevo ciclo agrícola de acuerdo con la cosmovisión de los pueblos andinos.
Esta celebración tiene sus raíces en las antiguas tradiciones andinas, donde el sol ocupaba un lugar fundamental en la organización de la vida agrícola y ceremonial. A pesar de los cambios ocurridos a lo largo del tiempo, muchas de estas costumbres se han conservado y continúan formando parte de la identidad cultural de los pueblos andinos, en esta fecha, las comunidades expresan su agradecimiento a la Pachamama y al Tayta Inti mediante rituales y ofrendas que reflejan el respeto por la naturaleza y los conocimientos heredados de los antepasados. Estas prácticas se relacionan con la cosmovisión andina, que concibe una estrecha relación entre las personas, la naturaleza y el mundo espiritual.
Su valor cultural y simbólico, permite que los visitantes puedan ser parte de una de las expresiones más representativas de la cosmovisión andina. A través de rituales, ofrendas y ceremonias, los visitantes conocen las creencias, costumbres y conocimientos ancestrales que forman parte de la identidad cultural de las comunidades.