La isla Amantaní tiene dos cerros tutelares con centros ceremoniales en sus cumbres, Coanos y Llaquistiti, rezagos de la influencia de las culturas preincas: Pucará, Tiwanaku y del señorío Colla, uno de los más importantes de los dieciséis reinos aymaras. Con la conquista inca, las poblaciones de la meseta del Collao formaron parte del Collasuyo, el cual se subdividía en Urcosuyo y Umasuyo; se consideraba Urcosuyo a la población masculina que habitaba en la parte alta, y Umasuyo a la femenina que residía en la parte baja, aludiendo a la complementariedad andina. Esta dualidad se replica en Amantaní con los cerros Coanos y Llaquistiti, donde el primero es denominado Pachatata y el segundo Pachamama. Las islas del lago Titicaca se consideraban sagradas por la presencia de estos cerros tutelares, o sagrados protectores.
El antropólogo Alejandro Ortiz dice que el dualismo fue uno de los rasgos principales del ordenamiento social andino, como la división social del trabajo, donde los varones realizan ciertas actividades y las mujeres otras. Dualismo simbólico es una forma de entender el funcionamiento del mundo y la forma de vivir y relacionarse con los demás, lo cual brindaba equilibrio y complementariedad en todas las relaciones. También se muestra en los conceptos de sol y luna, lluvia y sequía, alto y bajo, entre otros.
La evangelización de la conquista y la introducción del catolicismo que impuso España, se complementó con el uso de elementos de la ritualidad andina, espacios rituales, celebraciones del calendario agrícola, danzas, cantos y otros, dando origen al sincretismo religioso reflejado en las diferentes manifestaciones culturales hasta hoy.
De acuerdo a la dualidad del mundo andino, el cerro Coanos representa lo femenino; Pachamama significa Madre Tierra. Es un centro ceremonial de fuerte energía, construido de piedra en forma octogonal, ubicado en lo alto del cerro Coanos a 4130 m s. n. m.; cuenta con un cerco perimetral de aproximadamente 20 m de diámetro, cercado por un muro de piedra superpuesta de 1.80 m de alto, con un acceso; en el exterior del muro, una explanada de tierra de aproximadamente 80 cm de alto. En el interior del recinto, alrededor del muro, hay un espacio libre; luego, hacia el lado este, una mesa para las ceremonias y en todo el rededor 5 hitos de piedra; en el interior, tres espacios hundidos delimitados por círculos de 9.00, 7.00 y 5.00 m de diámetro, respectivamente.
Desde la plaza principal dista aproximadamente 2.5 km; el acceso se hace por camineras, algunas de ellas muy pronunciadas, construidas por la comunidad con piedra emboquillada de la misma isla.
Amantani está comprendida en la región Suni, cuyo clima es frío y templado, con temperaturas altas de septiembre a diciembre y temperaturas bajas de mayo a julio, lluvias de enero a abril; por el camino se visualiza gran variedad de arbustos silvestres como muña, kantuta, salvia, tola, etc.
El tercer jueves de enero de cada año, por el día de San Sebastián.n, se sube al Pachamama, donde se hace la "Ofrenda a la Madre Tierra", ritual de renovación anual de la relación de reciprocidad entre los apus tutelares y la población de Amantaní, para propiciar buena agricultura y ganadería, de agradecimiento por los frutos recogidos y los deseos de continuar en el siguiente año con buenas cosechas, pidiendo la protección y bienestar de sus habitantes, sobre todo les conceda lluvia, son cinco comunidades que participan; Pueblo, Santa Rosa, Lampayuni, Villa Orinojón, Alto Sancayuni para lo cual se dirigen al cerro Coanos, con su baile tradicional denominado “Pachamama”, acompañados de pinquillos, quenas, y un bombo, instrumentos elaborados por la propia comunidad, se toma chicha de maíz como parte de la tradición. Es labor del Campo varayoq y sus ayudantes cuidar los centros ceremoniales, que permanecen cerrados durante el año, y solo se utilizan durante el Ritual Pachatata Pachamama.