El Vivero Rosas Huayta, está ubicado en el barrio Simón Bolívar, a unas 6 cuadras de la Iglesia Matriz de Sapallanga, su inicio data de hace más de 25 años, el propietario es Don Mario Obregón Sarmiento, quien antes de dedicarse a la floricultura empezó con la crianza de gallinas, no muy convencido de la actividad, se dedico a la apicultura, donde se estableció con más de 70 colmenas, le fue bien, sin embargo no era lo buscaba, y así nació la inspiración por dedicarse a la floricultura, ya que sus padres eran agricultores, se inició sembrando diferentes variedades de flores como estatis, clavel, dogo, etc.; así también empezó a sembrar las rosas a partir de tallos, y los vendía como plantines, siendo pionero en la producción de ellos, y así fue creciendo la popularidad de Don Mario Obregón; ya con el paso de los años, surgieron pequeños competidores, pero él seguía liderando la producción de plantines de rosa, basándose en ello proyectó la venta de plantas de rosa en bolsas de medio kilo, comúnmente conocidos como embolsados. Sin embargo, desconocía una forma de reproducción que mejorara la calidad de las rosas, desarrollando entonces la propagación asexual (injertos), habiendo mejorado de cierta manera la calidad de las flores, pero a su vez las plagas y enfermedades empezaron a invadir su plantación, ya que los injertos son más susceptibles a estas. Con el tiempo fue aplicando plaguicidas, en un primer momento logró el control, pero observo que la aplicación de plaguicidas generaba la aparición enfermedades resistentes, para esto aplico distintos métodos tradicionales con rotación de plaguicidas, que hasta el día de hoy le da muy buenos resultados.
Por otro lado, las rosas perecían ante el cambio climático, ya que, en épocas de lluvia aparte de incrementarse las enfermedades, dañaban la flor de las rosas haciendo que se caigan los pétalos; por lo cual buscó protegerlas con una cobertura artesanal para proporcionar protección es así como logro construir un pequeño módulo con fitotoldo con estructuras de madera. Todo parecía ir bien hasta que los efectos de las granizadas forzaron a que construya otras estructuras con fitotoldo, con techos con calamina, palos, y malla de tamiz para la ventilación de los lados laterales. Esta vez, logró la protección a granizos y lluvias, pero en busca de mejorar sus instalaciones y la producción, Don Mario viaja a Ecuador, debido a que le mencionaron que en dicho país la rosas la cultivaban en mayor cantidad y poseían una mayor tecnificación del cultivo; llegando a este país conoció a Javier, más conocido como “morocho” un joven que era técnico en la construcción de fitotoldos más avanzados y de gran manejo sobre el cultivo de rosas, es así como Don Mario y Javier se hacen amigos, quedándose alrededor de un mes en el Ecuador y convenciendo a Javier de viajar a Perú, hasta su natal Sapallanga; empezando así, con la nueva metodología de producción, construyo 2 fitotoldos más conocidos como invernadero, en forma angular, los materiales que utilizaron fueron plástico agrofilm de 8 micras x 100 m de largo y 6 de ancho, se utilizó listones de madera, tubos galvanizados de soporte y grapas especiales.
El nuevo invernadero resultó ideal para la producción de rosas, el incrementó de temperatura favorecía al desarrollo fenológico de la planta, y optimizaba la producción, es así como empezó a comercializar los plantines de rosas de diversos colores a S/. 50.00 soles la unidad, sujeto sin embargo a la demanda del mercado; logrando consolidarse como uno de los mejores floricultores del país, hasta el día de hoy; asimismo, con su experiencia brinda asistencia técnica logrando consolidar la iniciativa de emprendedores en el rubro de la producción de flores. Ahora Sapallanga es conocida no solo por sus atractivos turísticos y su gastronomía, sino también por ser tierra de floricultores.