La Casa Ugarte León fue construida a finales del siglo XIX, perteneció a la familia León donde, vivió la insigne dama Carmen León Vivas, esposa del coronel Benjamín Ugarte Patiño quien fue el abanderado del batallón Concepción N° 27 que luchó en las batallas de San Juan de Miraflores para expulsar al invasor chileno en 1880, quién deja como herencia a sus sobrinos Alfonso y Óscar Ugarte León, posteriormente es adquirido por el médico Máximo Chipana, actual propietario, quién manda a restaurar la casona.
Fue dos veces incendiada y saqueada, la primera como represalia por los españoles, después de la acción patriótica de las Heroínas Toledo (11 de abril de 1821), y por los chilenos el 11 de julio de 1882, pero hoy se mantiene majestuosa y admirada como símbolo arquitectónico de Concepción. La tradición comenta que el héroe concepcionino Juan Enrique Valladares, quién financió el glorioso Batallón N° 1, que lucho en las batallas de San Juan y Miraflores en defensa de la Capital contra las huestes chilenas, su esposa doña Herminia Erbacher Weis y 12 damas de Concepción, bordaron la bandera de guerra en dicha casona, que altiva flameo en dichas batallas.
La casona tiene la fachada de típico estilo neoclásico, con frondosos jardines; soportes, escaleras y barandas trabajados en fina carpintería de madera, propia de las casas solariegas de esos tiempos, los constructores utilizaron molduras de yeso. La fachada que da hacia la Plaza de Armas, cuenta con 03 balcones, el centro más amplio que las dos laterales y 3 puertas.
El portón de ingreso y zaguán, desemboca a un amplio patio empedrado, en su parte céntrica se halla una pequeña fuente de agua, de 03 cuerpos, en la parte superior se encuentra un querubín. Al costado izquierdo del patio hay una escalera de madera de pino, que conduce al 2do piso, las columnas que la soportan fueron trabajadas en base a pino Oregón, artísticamente tallados, teniendo capiteles en su parte superior. Las habitaciones del 1er y 2do. piso, se hallan entabladas con madera de pino, el 2do. piso protegido por una balaustrada, las puertas de ingreso a los diferentes ambientes, cuentan con frontón y portal, similares en ambos pisos, las ventanas están ornamentadas con figuras geométricas de un rombo, característica de la casona. En el 2do piso se encuentra una pequeña cocina, comedor, dormitorios y una amplia sala donde se puede apreciar antigüedades de los siglos XVIII, XIX y XX y pinturas del afamado pintor concepcionino Guillermo Ponce; el acabado de las paredes es en yeso. El techo tiene las características propias de la arquitectura andina, en base a tejas de cerámica, la casona utiliza la técnica constructiva tradicional serrana, que emplea piedra, madera y barro. Las paredes se encuentran decoradas por una colección de armas, además de antigüedades como radios, victrolas, teléfonos, antiguas fotos, porta sombreros, hábito sacerdotal, muebles de sala, de comedor y dormitorio.
Al lado izquierdo del patio, hay un pasadizo que conduce al huerto y jardín donde podemos apreciar flores típicas de la zona, un balcón grande de madera, antigüedades como ruedas de carruajes, campanas de metal, madera tallada, batanes de piedra, pequeñas fuentes de agua de 3 cuerpos, una estatua con la imagen de la virgen Inmaculada Concepción que sirvió de modelo para la estatua de 30 m que se encuentra en el cerro Piedra Parada, maceteros con flores y árboles como el molle, una araucaria, guindo; una cafetería denominada “Tertulia en la Casona”, con muestra de utensilios antiguos, ventanas de madera, cuadros alusivos a la elaboración de la pachamanca y del pan de anís; mesas circulares con sillas de estilo colonial, así como una cocina a leña con características propias del siglo XIX, además de una zona de hospedaje y cochera.
Esta casona histórica sirvió además como hospital para los heridos de la batalla del 9 de julio 1882. Aquí se conserva muchas reliquias y oleos de la historia de Concepción.