Es el plato típico más representativo de la provincia de Abancay, proveniente gracias a la influencia de los padres de la religión católica de procedencia italiana. Los padres italianos tenían la costumbre de preparar el tallarín, con harina de trigo, huevos de corral y mantequilla. Fue así que en ese entonces las sirvientas abanquinas aprendieron rápidamente la preparación y lo adaptaron sirviendo acompañado de los platos típicos de Abancay. En la actualidad es costumbre gastronómica propia de Abancay comer El Tallarín de Casa en días festivos y se sirve acompañada perfectamente de estofado de gallina, kapchi de chuño, rocoto relleno al jugo y queso rallado. También puede ser acompañado de un rico cuy chactado al jugo.